"Si quiero ser veraz debo decir que el contacto con Juan Larrondo que comencé en Santa Fe y que he continuado durante años me interesó sobre todo por esas cosas generales pero nada comunes de las que he escrito en el capítulo anterior. Pero creo que para cumplir con el editor de esta novela debo tratar de resumir aquí algunas de las ideas que Juan desarrolló en Santa Fe a partir de aquellas con las que llegó allí. Creo que, en este sentido debería comenzar por aquello de lo que partíamos todos los economistas que estábamos allí y que un día Juan fue obligado a resumir como premisa para comenzar a derribarlo."