"En un par de días dejamos esta tierra del Empordà que tan ensalzada ha sido este verano por las páginas de cotilleos de los periódicos locales. Aparentemente es la zona donde se ocultan los catalanes importantes poco ostentosos. Hemos decidido dejar el coche, ya envejecido y lleno de rozaduras, en un garaje al lado de la estación de tren de Flaçà a cargo del dueño del ultramarinos y también de un conjunto de plazas de garaje que incluye la que nosostros alquilamos."