"El otro día les ofrecía un ejercicio de filosofía recreativa en el que trataba con humor y simpatía a la Ministra Garmendia y al nuevo Ministro Gabilondo. La ocasión era la presentación del informe anual de la Fundación CYD sobre la contribución de las universidades españolas al desarrollo, un informe excelente que en sus cinco años de vida se va conviertiendo en imprescindible para la comprensión del sector universitario. Tanto la presentación en sí como los discursos a su alrededor fueron de calidad y naturalmente condicionados por el llamado proceso de Bolonia, por la coyuntura económica y por la necesidad de plantearse un nuevo modelo de crecimiento para la economía española en el que la Universidad, de creer lo que se decía, sería pieza esencial."