"Publicado en Expansión, martes 20 de junio de 2006 En las dos últimas entregas he tratado de repensar el estado de la Universidad española y sus posibles salidas en este momento que se discute una nueva ley Orgánica de Universidades. Me he atrevido a ser descarado y he afirmado que el problema básico es la falta de competencia entre universidades, que la mutación crucial es la separación radical del gobierno académico del económico-financiero y que sería conveniente transferir activos tangibles a cada universidad para que tengan una fuente de ingresos que les permita ejercer una autonomía descarnada que les puede lleva a declararse en bancarrota aunque no sean privadas. Hoy quiero acabar con estas reflexiones, urgiendo la movilización de activos quizá intangibles ; pero que están ahí esperando a que sean puestos en valor, complementando así los ingresos de una universidad realmente autónoma."