"Los marineros del Catalina y Francisco nos han proporcionado una ocasión única para reflexionar sobre algo que rondaba las cabezas sabias de los asistentes a la Summer School de San Sebastián y a lo que yo mismo he prestado atención en mi breve ponencia del curso de verano de El Escorial en homenaje a Rafael Termes. La cuestión de fondo es si somos dueños de nosotros mismos o si por el contrario es nuestro imaginario colectivo el que dicta nuestras decisiones y conduce nuestros actos. Mi posición en este debate es que el imaginario colectivo es útil y que, a pesar de ello, es inevitable para algunos tratar de librarnos de él a fin de devenir individuos auténticos y no tontorrones cosmopolitas desiderativos."