"Hace unos 8 años escribí esto en relación a la carta a los corintios de San Pablo, tratando de interpretarla como una muestra de entusiasmo de alguien que entiende bien la realidad y se ha decidido a ser una especia de ingeniero social que no trabaja con las grandes ideas, sino con el Amor, es decir, con el deseo de mover el mundo, con la necesidad de ser un héroe. Lo escribí antes del inicio de la Gran Recesión, pero ahora lo leo como si en la primera parte me estuviera diciendo que la cosa no consiste en ser intelectualmente capaz o en ser buena persona, sino en algo un poco más sutil, drástico y contundente al mismo tiempo. El fin de semana anterior volvía a oír esa primera parte de la carta."