"Provisto de boli y de un cuadernito de servilletas he pasado dos días zascandileando por ahí con tiempos muertos en estaciones y aeropuertos, trenes y aviones, sin duda los mejores lugares para dejar que el pensamiento se piense a sí mismo sin direcciones predeterminadas. Así esperaba yo volver con servilletas hechas cuerpo. En un viejo café lleno de jubilados y jubiladas, seguramente viudas, tomo nota de esta frase sacada de una crítica del FT a la puesta en escena reciente de «Lulú», la ópera resultado de la colaboración de Berg y Wedekind e inquietante visión de una época con el subconsciente al aire."