"Nuestra despedida no fue muy animada cuando le expliqué a ella, Marian, algunos detalles que yo había elaborado a fin de cumplir con mi compromiso con Ramón. Ella me hizo ver, entre otras pegas, que nada ilegal iba a contar con su sonrisa. Así que decidimos dejar la posible discusión de los detalles de la operación del robo para más adelante, en la esperanza por mi parte de que su sutil oposición se debiera al deseo de no abandonar nuestra feliz semisiesta casi diaria."