"Aprovechando la puesta en práctica en Japón de la llamada Abenomics\- por el nombre del nuevo primer ministro que ha anunciado la lucha contra la deflación- vuelve a los foros de discusión la problemática de la independencia de los bancos centrales pues parecería que el BoJ no ha puesto ningún inconveniente a la política monetaria laxa que desea el gobierno para comprar bonos a largo retirándolos del mercado, bajando así los tipos y, finalmente, devaluando el valor de mercado del yen con los correspondientes efectos estimuladores de las exportaciones y de la demanda agregada. Ya tenemos pues dos Bancos Centrales, la FED y el BoJ, que aparentemente se olvidan del objetivo antiinflacionario con el que nacieron y ponen en entredicho su independencia. Como el BoE parece que, bajo las órdenes de su nuevo gobernador canadiense, parece estar sopesando medidas monetarias nuevas supuestamente relanzadoras de la actividad, resulta que solo el BCE se mantiene más o menos firme en su objetivo antiinflacionario."