"Cuando hace más de treinta años llegamos a Madrid este barrio no me parecía atractivo para nada. El Museo Reina Sofía no existía como tal y el ambiente económico y social se me antojaba poco adecuado para nuestros hijos. Cuando más adelante El Consejo Social de la Universidad Carlos III, del que yo era presidente, se localizó temporalmente en la Casa Encendida, aprendí a conocerlo mejor y a ir dándome cuenta de su interés para mí."