"Continuo con el primer párrafo de la gran novela de Bilbao que presentaba ayer .......y tiritan de miedo dos naufragos. > Sus ventanas daban al sureste de la plaza, con un colegio de chavales vacío a la hora de comer y con un restaurante lleno de pobres hombres orgullosos de verse como la España que trabaja y que solo son funcionarios al dictado del Boletín oficial. Pero no hubo ocasión de discutir donde pasar la noche, cojimos nuestros bártulos y nos largamos a su casa, a la que había sido de sus padres, y antes de su abuelo, y que ella heredó de aquellos y en donde había vivido todos sus recuerdos bajo la tutela de este abuelo todavía firme y con camisa blanca impecable que no dejó traslucir su desencanto por nuestra deserción."