"Todos los veranos me ocurre lo mismo. Mis vacaciones de jubilado duran más de un mes y ocurren fuera de la vivienda habitual. En consecuencia tengo que hacer mi maleta de libros eligiendo entre los muchos cientos que recientemente han ido ocupando el poco espacio todavía vacío en el suelo y las paredes del amplio estudio de casa de invierno en donde se amontonan las últimas adquisiciones caprichosas y no pocos títulos adquiridos hace muchos años pero que han sido desenterrados por algún motivo que no siempre recuerdo."