La gente se muere.
Rorty cambió mi vida. De un autoritario hizo un relativista, algo que él negaba ser.
Pero ese es el privilegio de los maestros; te cambian en direcciones insospechadas.
Lo que me enseñó es a no creerme nada de manera definitiva y a apoyar aquello que en cada momento me parezca más conducente a lo que yo pienso que es lo que en general mis congéneres me dicen que es el caso.
Nada menos.