"No se si la plaza de la Casilla sigue existiendo con ese nombre; pero sí que recuerdo que en mi infancia ese lugar era como el centro de un Bilbao distinto al mío y del que fui apropiándome a medida que alcanzaba la adolescencia. El colegio de los padres jesuitas era el límite sur de esa zona de Bilbao que yo conocía. Desde mi casa, la de mis padres, hasta ese colegio al que entré a los 8 años, se podía acceder de dos maneras."