"Viajando desde Zaragoza a Bilbao por la AP-68, también denominada autopista vasco-aragonesa, he tenido una experiencia bien curiosa. En efecto, después de La Rioja el tramo final desde Llodio a Bilbao se me apareció con un aspecto muy distinto del que guardo en la memoria de mis viajes desde Madrid cuando ese mismo tramo ha de ser enfilado desde la AP-1 a partir de Burgos. En este segundo caso el paisaje se humedece mientras que en el primer caso, llegando desde La Rioja, ese mismo paisaje pierde su verdor original y se endurece."