"me aconseja sabiamente que lleve siempre dos tiritas en la cartera. Cuando has de tomar diariamente la correspondiente dosis de anticoagulantes para que el corazón bombee sin dificultades y no lo haga en el vacío, es conveniente sin duda estar prevenido contra posibles hemorragias que, al menos cuando son externas, pueden ser paliadas con una tirita puesta a tiempo. Claro que cuando la sangre fluye suave y silenciosamente después de una buena cepillada de dientes y lo sigue haciendo una vez debajo de un reconfortante chorro de ducha de agua muy caliente para compensar la sangre fría que acompaña a su licuación, las tiritas no sirven para nada y solo queda la meditacion mesmerizada."