ILUMINACIONES. XXXV, La democritización de Heráclito
"me aconseja sabiamente que lleve siempre dos tiritas en la cartera. Cuando has de tomar diariamente la correspondiente dosis de anticoagulantes para que el corazón bombee sin dificultades y no lo haga en el vacío, es conveniente sin duda estar prevenido contra posibles hemorragias que, al menos cuando son externas, pueden ser paliadas con una tirita puesta a tiempo. Claro que cuando la sangre fluye suave y silenciosamente después de una buena cepillada de dientes y lo sigue haciendo una vez debajo de un reconfortante chorro de ducha de agua muy caliente para compensar la sangre fría que acompaña a su licuación, las tiritas no sirven para nada y solo queda la meditacion mesmerizada."