"Acabamos de pasar unos diez días en la isla de Menorca, en la que no habíamos estado desde hace como treinta años, cuando solíamos pasar parte del verano allí. Implícitamente llegué con el recuerdo de la excitación sexual que me proporcionaban aquellas playas pobladas de mujeres semidesnudas. Y por ello me produjo un gran bajón notar que las formas de cuerpo excitantes de ayer ya no me producían sorpresa alguna y, mucho menos, excitación."