"Viene de aquí. No se quitaba de la cabeza el disgusto de su madre por la imposibilidad sobrevenida de no poder lucir sus joyas en el mejor hotel de la ciudad en el festejo que seguiría a la botadura. Pero su meditación en el tren le había suavizado un poco la sensación de incomprensión, y la perspectiva de encontrar a esa chica a la que perseguía cada mañana, y con la que ya había comenzado a intercambiar alguna sonrisa y dos palabras, le calmaba un poco los ánimos."