"El otro día y como de paso comentaba la diferencia entre la lluvia en Madrid y la lluvia en Bilbao mientras me cabreaba con el desbarajuste de la deuda soberana. Ayer en una tarde triste madrileña, ya caida la noche por eso del cambio de horario, escarbo en la Bibioteca y encuentro la Trilogía Vasca de Gabriel Celaya, editada por la Diputación de Guipuzcoa no sé cuando, que de estas cositas no nos preocupamos los vascos. La abro y allí está Shirimiri, un poema entre sencillo y transcendente."