"Una de esas cicatrices es el resultado de pasearme con 6 años por el borde del jardín del lehendakari Aguirre en San Ignacio (Guecho)y resbalarme clavándome un hierro en mi rodilla Izquierda. Los cuidados posteriores fueron tan agradables que me queda un recuerdo estupendo como de héroe o así. La otra es el resultado de la necesidad médica para permitir que la sangre fluyera durante la operación de corazón a efectos de paliar el infarto setenta años más tarde."