"Me pregunto por qué disfruto tanto recorriéndo a pie el Paseo de las Delicias desde la Glorieta de Carlos V en Atocha hasta la entrada del Matadero en la Plaza de Legazpi. Ya dije algo al respecto en un pasado no muy lejano cuando traté de sentir que, incluso en Madrid, puedo disfrutar de un edificio norteño que, como tal, me recuerda a esa Ciudad mía que nunca podré quitarme de la cabeza. A la edad que ya he alcanzado, ese deambular que tanto me gusta es ya difícil de llevar a cabo con la cabeza vacía a fin de hacer sitio para novedades; pero todavía hay en mi mente un reservado de emergencia para acumular conocimientos que contribuyan a la sabiduría que persigo que no puede evitar pasar por ciertos recuerdos."