"Nos toca recibir a toda la familia en esta noche de San Silvestre. Hemos cerrado las cortinas que dan sobre ese puerto interior que en la lejana infancia era mi océano particular; las hemos cerrado para abrirlas de par en par cuando suenen las doce campanadas. Justo enfrente, a una distancia como de medio kilómetro estará atracado un buque transportador de la Finnlines y puedo imaginar a los tripulantes ya achispados compitiendo con su sirena y sus vuvucelas con los ruidos de los cohetes que lanzaremos los aborígenes desde tierra hacia el cielo en el que las gaviotas vuelan aterrorizadas."