"Se acerca el verano y, aunque voy adquiriendo costumbres de anciano, el calorcito me anima a madrugar, un si es no es. Y así resulto observador involuntario de la vibración temprana de una ciudad que se muere poco a poco. Constato que el paisaje urbano es diferente a esas horas relativamente tempranas.En cuanto cierro la puerta de mi casa y salgo a la calle en un barrio del norte me topo con criaditas de casa bien que pasean perros todos ellos sujetos a una correa de la que cada una de ellas tira sonriendo vagamente en una ensoñación de lo que, al otro lado del mar en donde dejó parte de su vida,pudo llegar a ser."