"Es bien cierto que para ir construyendo mi obra póstuma habré de aislarme en uno u otro de los semisótanos seleccionados; pero también es cierto que no todos los lugares son igual de aceptables para mí en cuanto a mis sentimientos de serenidad y de tranquilidad. Descubro que no soy inmune al miedo y lo hago poco a poco a medida de que me voy sintiendo delicado tanto como enfermo de Paget y sus derivados como con los síntomas del vértigo. Por la combinación de ambos he de pasear todos los días varios kilómetros apoyado en mi cachaba."