"En la segunda planta comienza el recorrido del ascensor y la enorme superficie de éste sirve de nuevo espacio para libros un tanto inclasificables y, curiosamente, como complemento a los elementos de relajo de cada planta a partir de la segunda. En esta segunda planta, dedicada a la Literatura, este relajo es importante pues, así como la Economía puede ser difícil y su estudio genera mucho esfuerzo solo curable con descanso y posible salida de casa, tanto la filosofía como la literatura solo lo exigen cuando uno cree saber que «entender» en esas áreas no es necesariamente lo adecuado ya que el nihilismo es especialmente aplicable a ellas en el sentido de que no hay nada externo que las «explique». Esta forma de mirar tanto a la Filosofía como a la Literatura hace de estas dos áreas de conocimiento algo complementario que, sin duda, se reflejará en el uso del ascensor sobre todo entre estas dos áreas."