"Por una casualidad realmente inesperada he acabado con mi trabajo y puedo contarles el final de esta extrala historia en París. Con nuestros amigos recién llegados de California fuimos a la esquina de la rue Saint André de Saintes y la rue Fenelon justo donde está esta malformación de la cocina francesa donde la materia prima es imnmejorable, el servicio mejorable para los estandares de la izquierda caviar y en donde no han cambiado la forma de cocinar desde la época de Enrique IV. Nadie lo sabe pero es que en mi juventud tuve un pequeño affaire con una petite française que se llamaba Martine y estudiaba en el Fenelon."