"Viajando desde Madrid hacia Bilbao para pasar el primer puente de mayo y festejar el verdadero dos de mayo, paramos, como casi siempre, en Landa, el único sitio del trayecto en el que sé utilizar el cuarto de baño sin perder la dignidad. Aparcamos a la sombra, pues hacía mucho calor, y a través de la plaza del Templete entramos en el establecimiento de la única forma posible que te enfrenta inmediatamente con la barra de su magnífico bar. Allí estaba con una pierna en el escalón de la barra el culo más atractivo que recuerdo resaltado por unos leggings apretados."