"Si la Casilla es ese lugar al que llegaron las novedades de fuera, la calle Aguirre es ese otro lugar en el que mi mundo aterrizó frente a otros mundos cercanos no tan míos. Se trata de una calle central que hace esquina con la calle Colón de Larreategui. Es una calle muy corta en la que se pueden encontrar algunos semisótanos desde los cuales podría yo recordar muchos asuntillos de mi infancia, desde el barquillero del parque o los juegos de niño con las jovencitas guapas de la ciudad en ese mismo parque, hasta mis primeros escarceos políticos al final de mi carrera académica, pasando por el inicio de los paseítos con la que sería luego mi mujer."