"Del año en que nací hasta el año en que me casé fue una temporada fácil que me malcrió, por así decirlo. Comencé pronto a recibir clases particulares en casa con una gran profesora cuyas enseñanzas me permitieron sobresalir el primer año que acudí al colegio, más tarde que los de mi edad, que habían entrado uno o dos años antes. Estas clases eran intensas pero cortas en tiempo, lo que me permitía acudir al vecino parque a jugar con unas chicas algo mayores que yo y muy guapas que me adoptaron y me enseñaron muchas cosas como, por ejemplo, a jugar al pañuelito, juego éste que se me daba muy bien pues siempre he sido muy veloz."