"Nunca imaginé que este amigo acabaría trabajando para el Museo del Prado aunque fuera en esa especie de añadido que era Educación Museoprado , pero sí que era fácil colegir, allá en nuestra juventud temprana, que no seguiría el camino de nuestros compañeros de aquel colegio de niños privilegiados destinados a replicar el oficio profesional de sus mayores. Y lo era porque él nunca se adaptaba a los juegos o formas de estudiar en grupo que practicábamos los demás. Era un solitario que no hacía ningún deporte de equipo y del que no se sabía si estudiaba, porque nunca lo hacía junto con otros."