@graneles@graneles.urrutiaelejalde.org
Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Tenía pensado escribir una adición sencilla al post del pasado martes sobre el «ir a ninguna parte» como divisa de vida; pero me ha sido imposible pues el día se me ha ido viajando a casa. Las nubes se han ido dispersando a medida que llegaba, el cielo era ya de un azul limpio, el Abra me ha recibido con la temperatura ideal, el sanador olor a mar y salitre y un viento suave del este que hinchaba las velas de los pequeños balandros de recreo. Mientras paseaba al borde del mar a la caza del rayo verde he repensado mi intención original de hacer de Shane el icono identificador de los que estamos yendo a ninguna parte.
Esto no va a ningún sitio
« Esto no va a ningún sitio » o « así no vas a ningún sitio » son expresiones comunes y de las que no recelamos. La primera puede ser la opinión de un empresario o de un investigador en una conversación con unos socios o con unos colaboradores en una determinada línea de investigación. La segunda nos recuerda a una recriminación paterna o materna cuando la adolescencia nos inclina hacia formas de vida poco convencionales.
Anti antirelativismo
Un amigo, DT, me envía esta cita del antropólogo Clifford Geertz que me parece muy relevante para alguien como yo que es un kontraren kontra y un relativista convencido como buen liberal/comunitarista a lo Rorty o a lo Taylor. Se trata del último párrafo de un artículo académico de este famoso antropólogo cultural: > The objection to anti-relativism is not that it rejects an it's-all-how-you-look-at-it approach to knowledge or a when-in-Rome approach to morality, but that it imagines that they can only be defeated by placing morality beyond culture and knowledge beyond both. This, speaking of things which must (needs) be so, is no longer possible.
Acuerdo de madrugada
Ya se nos contará mejor, pero de momento esta noticia que se produjo en la madrugada de hoy es como un suspiro de alivio. Creíamos que Merkel era de hierro, por convicción apoyada en intereses electorales, y que jamás admitiría que el país, España, no fuera avalista de los posibles impagados de la banca española que va a recibir 100.000 millones de euros. Esto merece dos comentarios rápidos.
Martin Wolf y John Kay, rentas y confederalismo
Todos los miércoles compro el FT en papel. Me podría registrar y leerlo todos los días, pero necesito poder cortar la hoja de COMMENT para poder archivarla a fin de que esté disponible para poder ser usada más adelante. Así que ayer compré el FT para olisquear las columnas de Martin Wolf (« Look beyond summits of salvation ») y de John Kay (« Lessons on rent-seeking from Hosni Mubarak to Louis XIV »).
La paloma de Kant
Como no tenemos ni idea de cómo comenzar a desbloquear los frenos que los tratados representan para la refundación de Europa, estos días proliferan los comentarios y los esquemas novedosos. Entre los primeros se encuentra esta entrada en VOXeu que me remite JO y, entre los segundos, cabe mencionar este en paticular que me recomienda JA. Merece la pena leer ambos.
VIII, Commons
Los bienes comunales han sido siempre un dolor de cabeza para los economistas. No tienen que ver con los bienes públicos pues estos son accesibles a todos y no reflejan ninguna rivalidad puesto que su uso por alguien no evita su uso total por cualquier otra persona. En cambio los bienes comunales no son ajenos a la rivalidad puesto que cuanto más se usan por alguien menos queda para otros como, por ejemplo, en el caso de los pastos o de la pesca.
VII, Angela contra Christine
En los días que restan hasta la llegada de las vacaciones políticas parecería necesario, para que esas vacaciones pudieran de hecho tener lugar, un esbozo del argumento del relato que se va a construir, el calendario de las hitos temporales que los autores deberían cumplir y quienes serían en principio los autores o autoras del relato. No estoy hablando de eso que ha dado en llamarse hoja de ruta pues, en general, se emplea esta expresión para referirse no a planes para construir un relato sino a las medidas que se pretenden tomar y el orden en que deberían ser tomadas. Pero pedir esto sin relato previo me parece tan desmesurado en el caso de Europa que su mera mención me produce una total incredulidad sobre las medidas que se anuncien y un escepticismo no menos total respecto a las intenciones constructivas de aquellos que las anuncian.
