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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Hace solo una semana acudimos a una sesión de jazz del grupo inglés Filthy Six en la sala Clamores, todo un mito para mi generación y dentro de unas horas tomarenos el AVE a Córdoba en donde, entre otras aventuras con viejos amigos, espero visitar la Mezquita, en la que no he puesto un pie desde hace demasiados años y trataré de escaparme para asistir a algún espectáculo flamenco.En menos de diez días Clamores y Mezquita por un lado y jazz y flamenco por el otro. Ambas parejas me inspiran. Esa música de origen americano y con mucho de racial siempre me ha encantado por lo bien que suenan algunos trompetistas de mi juventud y el maravillos e incomprensible inglés con el que acopañan a veces esos números musicales en los que cabe la improvisación crativa de música y letra.
Anonadándome en una LA
La tentación de la desaparición me parece algo muy común entre la gente de nuestro tiempo pues se sienten agotados de la exposición continua a los demás. No es que tengamos cosas que ocultar, que también, sino sobre todo que tenemos necesidad de tranquilidad para cultivar todas o, al menos, muchas de nuestras capacidades. Y esta tranquilidad no se logra más que en algúna ciudad o barrio en el que la salida de casa no sea algo muy atractivo, pero en los que la novedad enriquezca esa tarea u obra en la que queremos trabajar en serio.
¿Qué escribir? ¿Cómo hacerlo?
No se me ocurre nada que no tenga algo que ver, directa o indirectamente, con los atentados recientes del llamado Daesh en París o con sus posibles conexiones con la solución que algún día dará Europa al problema de los migrantes que intentan llegar a esa Europa que todavía hoy podría ofrecerles oportunidades de vida digna. Pero sobre todo eso no quiero escribir porque ya se ha prostituido el tema por medio de los medios sociales generales que nos hablan sin parar de «guerra» y sobre las posibles represalias contra ese Daesh que, sinceramente, no se lo que pretende más allá de seguir los consejos del profeta de Alá sin importarle los medios. Y solo eso, caminar al ritmo del profeta, puede generar ese entusiamo del que nos habla Marina en La Vanguardia y que creo desconocido desde hace mucho tiempo por nuestros lares en los que esa sensación divina parece olvidada y solo malamente remedada por un triunfo deportivo aunque sea a través del dopaje.
País Negocios del domingo 8 del XI
Antón Costas trata de utilizar la figura del reciente Nobel, Angus Deaton, para recomendar que se acabe la arrogancia intelectual que ha imperado desde al menos hace treinta años entre los economistas, quienes buscaban su impronta en la realidad económica a partir de ideas fascinantes pero no sostenidas por datos como, por ejemplo, la teoría de los mercados eficientes o la noción de expectativas racionales. Ambas construcciones intelectuales sostenían su importancia aparente en la continuidad con la teoría prevalente y en la unificación de las distintas áreas, dos empujones a la arrogancia que propició el liberalismo como ausencia de intervención y frenó los intentos intervencionistas en favor del bien común como una vieja receta sin atisbo alguno de inteligencia. Costas utiliza esta crítica al neoliberalismo intelectual para reconocer los méritos de Deaton con su énfasis en esos datos que no pueden estar ausentes de un análisis cualquiera con pretensiones de relevancia y especialmente en el caso de este economista escocés que gracias a su énfasis en datos siempre fue escéptico sobre la no intervención liberal.
De puertas y cinturones de seguridad
Con este título tan esotérico me quiero referir a elementos retóricos, cinematográficos en este caso, pero más bien generales. He pensado en ellos depués de ver dos películas de cuyos méritos no quiero hablar ahora ya que pueden descubrirse en cualquier crítica de internet reciente ya que se trata de dos películas recién estrenadas. La primera es 3 Corazones, francesa, y la segunda es esa famosa película iraní ganadora el último oso de oro en Berlín: Taxi Teherán.
Discurso «Becas Alumni»
Queridos amigos: Me es especialmente grato colaborar con esta institución de las Becas Alumni por dos razones principales más allá del respeto y el reconocimiento por el trabajo bien hecho que su mera existencia revela. En primer lugar porque conozco de cerca el interés y el cariño que las personas que las gestionan ponen en que su utilización sea realmente una muestra del énfasis que esta Universidad muestra por el éxito académico en sí mismo. En segundo lugar porque me permite agradecer a estas instituciones y empresas colaboradoras, que muestran con la financiación de estas becas su sensibilidad hacia el futuro común de todos nosotros, futuro que, sin ninguna duda, depende en buena medida de la calidad de la enseñanza universitaria y de uno de sus frutos principales: la investigación básica y su eventual aplicación tecnológica o del tipo que sea.
Irracionalidad epistémica y valor de Shappley en el caso de Cataluña
Ahora que parece que estamos en un momento crítico del comienzo del proceso de independencia de Cataluña, que se iniciaría con una declaración de la mesa del nuevo Parlamento catalán, se me antoja obligatorio e interesante que dejemos un momento de lado las reflexiones propias de los políticos, constitucionalistas y académicos e incluso las disquisiciones de bastantes economistas sobre el signo de la balanza fiscal entre las partes según empleemos un criterio u otro de valoración, para pasar a pensar si no habrá algún desarrollo teórico conocido y supuestamente profundo que nos diga algo inteligente y diferente respecto al conflicto catalán. En este post voy a tratar de utilizar la teoría de juegos, tanto estratégicos como cooperativos, con esta finalidad aclaratoria. Como ya me ocupé de esto en Expansión en dos columnas (reproducidas aquí y aquí en este blog) con ocasión de la concesión del premio Nobel a Auman (junto con Schelling) en el 2005,ahora me puedo limitar resaltar la parte de aquellos comentarios que me parecen pertinentes.
Constant
Quizá la impresión más nítida con la que regresé de Gijón, en donde se celebró el Somero 2015, fue esa sensación que creí era compartida por muchos participantes y que consistía en el subidón que genera el haber encontrado claves para cambiar el mundo. Con ese trasfondo volví a mi blog en un intento de ir analizando los componentes de esa sensación entusiasmante y escribí sobre el aspecto teatral de cualquier intento de enseñar algo a una audiencia cualquiera, un aspecto éste que no podrá faltar en el club de la abundancia. Pretendía ser el inicio de algo, pero desde entonces, hace ya más de diez días, he sufrido un verdadero suplicio a causa de la obsolecencia de algunos arreglos dentales ya muy antiguos y las consecuencias de dicha obsolescencia que, como mínimo, han dificultado mi alimentación justamente en unos días llenos de cenas y comidas con amigos muy queridos que se apiadaban de mí aunque esa fraternidad no les impedía ponerse ciegos de suculentos manjares mientras yo me limitaba a alimentarme de «potitos» por así decirlo.