Juan Urrutia Elejalde Graneles

On the road.....

.....con el depósito lleno, una rubia al lado y un loop de la música de nuesta vida. Es la exicitación del comienzo de la libertad del que sale del corredor de la muerte, del olvido de que hay cosas pendientes que hay que solucionar y decisiones que hay que tomar. Es el lujo del placer que se puede volver a repetir siempre nuevo como cuando apagaba una colilla en el cenicero en aquella época en que casi todo estaba permitido.

On the road.....

.....con el depósito lleno, una rubia al lado y un loop de la música de nuesta vida.

Es la exicitación del comienzo de la libertad del que sale del corredor de la muerte, del olvido de que hay cosas pendientes que hay que solucionar y decisiones que hay que tomar. Es el lujo del placer que se puede volver a repetir siempre nuevo como cuando apagaba una colilla en el cenicero en aquella época en que casi todo estaba permitido.

Y no hay placer sin rubia al lado. Lista a poder ser. Buen copiloto y mejor piloto, duerme sus siestas a distintas horas que las mí­as. Juntos podemos no desembarcar nunca y pasar a bordo el resto de esa vida que, al volante de un coupé suave, automático y veloz, parace eterna.

Y ambos nos deleitamos con la misma música, la música del placer de la piel, la que empezó en el 68 y que nos enseñó la inocencia y el fervor. Comenzamos con el himno de esa ruptura con el Times are a\changing_ del gran Dylan de la época de la voz chillona que todos recordamos. Y apartir de ahí­ que venga todo, que nos lo comemos. _I have no words but these to tell what\s true, there are no truths outside the Gates of Eden. Y llegan Modern Times y repito con un Dylan envejecido de voz cansada que estoy half burning, still yearning lo que me recuerda al Cohen que prisionero en el castillo de la canción nos cuenta que está "crazy for love but I am not coming on". Qué pena que un dí­a solo quede energí­a para pagar la renta del oficio mientras te duele allí­ mismo en donde encontrabas el placer.

Hasta que un pasado todaví­a más lejano nos trae sorprendentemente el himno al amor de la Piaf y cantamos a voz en grito la rubia y yo que "je regniré ma partrie, je regniré mes amis si tu me le demanadais" y murmuramos en voz queda que todaví­a hay tiempo para el amour fou siempre que sea realmente fou.

Pero lo crucial es tener el depósito lleno. Solo así­ podemos la rubia y yo saber que después de cada colilla hy otro pitillo esperando a ser encendido. Es el depósito lleno lo que hace posible esta explosión de gritos de socorro en forma de gritos de felicidad sin droga, de pura potencia retenida que solo espera una señal para disparar(se).

It is nothing ma, I am only bleeding. Unas palabras éstas que no canta Dylan ; pero que las tení­a en la punta de la lengua. La rubia y yo lo sabemos. Nos miramos y sonreí­mos

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