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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
El asunto del bañador 5 se complica y lo hace por caminos insospechados. El más simple e inocente de estos caminos es que no encuentro a la rubia que me acercó el bañador sin pernera y con colores que me suenan a algo que no logro recordar. Pero, por otro lado, el bombardeo de los pistófilos creditófagos que se puede ver aquí y aquí, aunque muy de agradecer en un sentido, me ha empezado a resultar sospechoso pues sus expresiones en alemán me dan miedo, un miedo no fácil de concretar, difuso y no del todo separado del aspecto físico de la aparente funcionaria de correos que me trajo el bañador en un sobre de correos cuyo origen no puedo discernir claramente y que tenía cierto aspecto parecido al de Marlene Dietrich.
Pisitófilos creditófagos
Esta es mi última respuesta, por el momento, a un intercambio de pareceres entre varias firmas entre las que destaca la que da título a este post. Ese intercambio se produjo, en efecto, gracias al impulso de estos economistas-Lot, como ahora desean ser conocidos, por lo que bien merecen ser detacados en post aparte. La conversación hasta aquí puede seguirse en los comentarios a este post de hace unos días Dejo aparte sus comentarios sobre Deleuze y trato de concentrarme en su argumento principal, contestando a sus afirmaciones tal como van emergiendo.
Hoy ha sido un gran día (o bañador 5)
Hoy ha sido un gran día, el que necesitaba, el que solo los que te quieren puden proporcionarte. Todo ha empezado con un timbrazo que ha roto la placidez de la mañana. He abierto la puerta y me he encontrado con una despampanante rubia de uniforme que apeándose de una motocicleta me ha hecho entrega de un sobre de correos muy mullido.
Bañador 4
El simpático y halagador comentario de Manuel merece algo más que una contestación rutinaria o un minipost: > Ni True Blood, ni Sherlock, ahora lo que estoy pendiente es de una nueva entrega de el Bañador.. Este breve comentario seguido del icono de una sonrisa solar es como un reto y merece un post un poco más largo de los que dedico a esa serie sobre vintage bañadores. Nada más leer ese comentario de Manuel me avalanzo sobre el saco de los trajes de baño que acarreé sin pensar y el primero que pillo es justo ese, el comprado en el Barrio Rosa de Bogotá ante una escapada insperada, furtiva, inconfesable y arriesgada a tierra caliente descendiendo unos cientos de metros de altura y recorriendo no pocos kilómetros hacia el sur de esa capital por carreteras no del todo conroladas por el ejército.
Pequeña crueldad innecesaria
Samuel Bentolila escribe el último post de Nada es Gratis anterior al anuncio de parada biológica y lo escribe como una especie de última palabra, hasta nuevo aviso, sobre el texto de la norma laboral que finalmente será aprobado como ley. Me lo leo de cabo a rabo con la esperanza nunca frustrada de aprender algo de su tabajo solo o acompañado. Posiblemente por la época ya estival recibe solo un comentario de Solotzo quien pregunta al autor del post qué opina sobre las sombrías predicciones de Santiago Niño Becerra.
