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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Señoras y señores, Maike, Nahia: Alberto pertenecía a un pequeño grupo de amigos varones que no conducen y poseen una inteligencia por encima de lo normal. No conozco la razón de esta correlación, pero como, en un momento u otro, he oficiado de conductor de todos ellos quiero decirles que he aprendido mucho durante mis carreras de taxista ocasional. Desde luego aprendí de Alberto, uno de estos amigos de los que hablo, durante los tres primeros años de la Comisión Gestora; pero también antes y después de esa pertenencia.
Sidra, Macro y Datos
No suelo beber sidra excepto en Asturias y en esta sidrería de un restaurante vasco en Madrid sito en la calle Quevedo. Hacía tiempo que no había estado pero ayer, aprovechando la reunión mensual que unos cuantos amigos celebramos desde hace más de veinte años, nos decidimos a ir desde la Plaza de Santa Ana, lugar de la cita de este mes, hasta esta sidrería en la que, rompiendo la tradición nos decidimos a sentarnos en mesa e improvisar una especie de cenita con sus aperitivos y un chuletón a repartir entre varios. Solo al final de la cena y ya próximos a levantarnos y larganos cada uno por su lado, me vino a la memoria que fue Alberto Lafuente el que me la descubrió y él también el que me arrastró no pocas veces a comer en ella acompañados de personas muy al tanto de lo que pasaba en el mundillo de la política.
¿Por qué no escribo más?
Si observan ustedes las fechas de las entradas en mi blog notarán que últimamente ha disminuído su frecuencia. En el día de ayer, un día no laborable denominado Fiesta Nacional, me sentí muy cansado y no tuve energía más que para tomar algunas notas sueltas que me temo no sé cómo relacionar o continuar. Sirva como ejemplo de esto esta pequeña nota, de hace días, sobre los tacones altos que usan a veces las mujeres: «Las mujeres casadas con tipos bajitos llevan tacones muy altos para hacer creer al marido que si le sacan la cabeza es justamente por esos tacones.
Keynes y la buena vida
Este verano ya pasado compré el libro editado por Joaquín Estefanía con una larga introducción suya sobre los Essays in Persuasion de Keynes entre los que se encuentra el de «Las posibilidades económicas de nuestros nietos». A lo largo de la lectura fui tomando notas que ahora recupero pues me parece que sirven para ir redondeando las ideas sobre abundancia en sentido muy general. Empiezo por dos citas del propio Estefanía en su Introducción a la colección de ensayos.En la página 37 hace una declaración sobre el tipo de economista que, en su opinión, era Keynes: > La economía académica no estimulada su inventiva, pero los grandes problemas de la economía aplicada y su discusión le podían apasionar; entonces ponía en marcha sus grandes facultades intelectuales y sus dotes de persuasión.
The Good Life once again
El gran biografo de Keynes, Lord Robert Skidelski y Baron de Tilton, la misma baronía de Keynes, escribió con su hijo Edward Skidelski cuando se creía que la que se llamó Gran Recesión parecía superada, un libro que muy oportunamente se tituló ¿Cuanto es suficiente? en el que trataban de aportar ideas claras sobre lo que llamamos la buena vida , una publicación en la senda del panfleto del Maestro sobre Las posibilidades económicas de nuestros nietos y que puede leerse aquí. El interés de esta publicación no se sustenta en los cálculos sobre el PIB y su creciento que podría sostener una vida con las necesidades básicas satisfechas; sino en el reconocimiento de que > progress should be measured not by the traditional yardsticks of growth or per capita incomes but by the seven elements of the good life Es interesante enumerar los siete elementos que conformarían una Good Life.
Bajo la sombra de los gigantes
El sábado pasado, como todos los sábados, compré The Economist a fin de ponerme un poco al día de cómo va el mundo y saber si uno puede vislumbrar un rayito de esperanza sobre esa su normalización tan llena de problemas serios en todos los ámbitos. La ilusión con que lo compro es mayor o menor dependiendo de la portada y la de este sábado me llamó mucho la atención pues gráficamente se veía un zapato grande a punto de aplastar a un ciudadano y se podía leer en letra blanca « In the shadows of Giants » y en letra roja un subtítulo que se me antojó amenazante: « A special report on the world's most powerful companies ». Que las grandes compañías dominan el mundo en algún sentido, que lo hacen sin control de la ciudadanía o de los trabajadores y que esto no es una gran noticia es algo que no sorprende a nadie.
Placidez total
Una de las señales que me hacen sentirme no tan jóven es que poco a poco me siento cada vez más distante de mis propios amigos, incluso cuando nos reunimos muchos o bastantes a comer y beber en sitios casi venerados en el pasado reciente. Creo que esa distancia nada tiene que ver con algún tipo de distanciamento afectivo. Más bien todo lo contrario pues es esa amistad y el respeto que exige la que no me permite tener la cabeza vacía.
