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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
El viernes vi Gernika, la película del bilbaíno Koldo Serra. No pasará a la historia del cine, pero en eso no se diferencia de muchas otras. Me temo que tampoco pasará a la historia de Euzkadi pues, curiosamente, obvia del todo al entonces Gobierno Vasco y tampoco da fe de un puente de unión entre los dos bandos: los militares carlistas defensores de los fueros.
Lejos del mar
Me fui a ver esta última película de Imanol Uribe en cuanto la estrenaron. El tema de ETA sigue en el candelero y además sirve para reflexionar sobre las similitudes y diferencias entre el perdón y el olvido, dos actitudes humanas difíciles de tratar conjuntamente. Y salí defraudado pues nunca me satisface una película (o un poema, o un libro, o un drama) que no entiendo nítidamenente.
Karin Silveyra
Este verano que acabará en un par de semanas he descubierto que me hago viejo. Me canso en mis pseos terapeúticos a pesar de caminar mucho más lentamente, no perdono la hora que me he fijado para acostarme, mi apetito se sacia con unos entremeses compartidos, no recuerdo casi nada del pasado reciente (y no me refiero solo a los nombres de las personas o de los lugares) y cada vez contribuyo menos al éxito de una reunión social no se si porque hablo muy bajito o porque estoy perdiendo oído. Me cabe la duda esperanzada de que la vuelta de las vacaciones sea una buena ocasión de contradecir algunas de estas señas de identidad senil.
Ramón, académico
Ramón llega al restaurante elegante de la Universidad con cara rara. Desde hace algún tiempo se ha puesto de acuerdo con Juan en comer los miércoles en ese restaurante en el que no necesitas adaptarte a un menú del día barato sino que puedes elegir algún capricho sin que el precio crezca demasiado. Se trata de regalarse una conversación culta y distinta de la técica que generalmente acapara su atención.
Fallo neuronal
En un par de días dejamos esta tierra del Empordà que tan ensalzada ha sido este verano por las páginas de cotilleos de los periódicos locales. Aparentemente es la zona donde se ocultan los catalanes importantes poco ostentosos. Hemos decidido dejar el coche, ya envejecido y lleno de rozaduras, en un garaje al lado de la estación de tren de Flaçà a cargo del dueño del ultramarinos y también de un conjunto de plazas de garaje que incluye la que nosostros alquilamos.
...y volví
Casi hacían ya cinco años desde mi huida en el timbal y me reincorporaba a España por primera vez con una nueva identidad que se reflejaba no solo en los papeles. También había cambiado mi cara y mi volumen y, desde luego, mis ideas básicas en relación a mi profesión de economista ya que la idea de la verdad no me parecía obvia o fácil de entender ya que, a mi juicio, poco tenía que ver con la correspondencia entre la palabra y la cosa tal como se suele decir entre eonomistas quienes, al menos en esto, siguen la herencia vienesa. Pero también habían pasado cinco años de calendario y había yo alcanzado una edad en la que preocupaciones muy humanas, como la posible descendencia o el matrimonio, resonaban en mi cerebelo y trastocabn mi claridad mental.
Manuel y David
Mi posts anteriores «Burkini en Cannes y dobles mixtos en Río» y «Tenis, dinero y the good life» han sido honrados con muchos comentarios que merecen un post adicional en el que trataré de enfocar el problema que algunos de ellos ponen de manifiesto. Me centraré en dos de ellos, el de Manuel y un par de los de David, lo que hace la labor difícil especialmente porque tanto el post como los comentarios hacen referencia escritos antiguos. Manuel escribe tratando de hacerme ver que en ocasiones prima el mercado por encima del nacionalismo.
Tenis, Dinero y The Good Life
Me asombra que mi post sobre Burkini y Tenis haya tenido tantos comentarios en La Matriz centrados en el nacionalismo que revela la forma de organizarlos y de contar el medallero como si, podríamos concluir, el éxito, incluso bien medido, fuera una cuestión de espíritu nacional. Esta es la visión de David de Ugarte. La visión de Manuel Ortega se centra más en el tenis que aprecia muy mucho y afirma o sugiere que mis críticas de la persecución del dinero por parte de muchos tenistas están desenfocadas puesto que lo que los grandes persiguen no es poder ganar el próximo torneo sino sumar puntos que cuenten para la clasificación general lo que, según él no perseguiría ni dinero ni resonancia nacional, sino quizá solo hambre de éxito y fama.