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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Mientras permanezco encerrado esperando poder huir de esta trampa mortal en la que he caído sin saber cómo podría ganar algún tiempo y pensar y escribir sobre los problemas que dibujan la apertura de curso en este país (las becas, Gibraltar, el submarino que no emerge, financiación ilegal de partidos, contabilidad b, desvío de fondos públicos, corrupción en general) o sobre asuntos económicos de enjundia (el 1% rico que controla al resto, el euro, las elecciones alemanas, el posible frenazo intempestivo del QE), pero no puedo pues mi paranoia me tiene paralizado con Siria y las consecuencias de los amagos bélicos de Obama. Si los EE.UU. junto con Inglaterra, Francia, Israel y Turquía en coalición intervienen en Siria a la manera americana con contundencia y a distancia (al menos al principio) la que se puede organizar es de órdago, con Rusia y China denunciando la agresión junto, por lo menos, con Irán.
¿Sigue la aventura?
Sí, después de recibir los dos flechazos en mi flanco derecho, decidí, creo que con buen criterio, encerrarme en mi casa y no correr riesgos pues me parecía evidente que de tregua nada, que seguían ahí fuera espiándome y buscando el momento de encontrarme en una situación vulnerable. Pero el encierro duraba ya demasiado. Por un lado tampoco había contribuido a mi capacidad de trabajo y no he acabado ninguno de mis deberes pendientes.
LX, Blank Slate (Entrada 2.000)
Steven Pinker ya nos fascinó con su «Language Instinct» y con su profusa argumentación teórica y empírica a favor de una consideración del lenguaje como algo innato en el ser humano, algo que ya había defendido el padre de la gramática generativa, intelectual antisistema y maestro de Pinker, Noam Chomsky. El lenguaje o, mejor dicho, la capacidad de hablar, está grabada en nuestro disco duro, es un instinto sin el que no aprenderíamos a hablar por mucho contacto que tuviéramos con otros seres hablantes. Parece que en «Blank Slate» (que quizá debiéramos traducir como tabla rasa y no como pizarra virgen), la última obra de este joven profesor del MIT, vuelve al ataque describiendo otras muchas partes de nuestro disco duro.
Se acabó la tregua
Han pasado las fiestas de los pueblos de esta comarca y ya han reaparecido los ruidos sospechosos. Operarios semiocultos trabajan ya con el martillo pilón y los tractores ya ocupan el ancho total de las carreteras. Los ciclistas han vuelto y el tráfico por donde yo paseo me parece más intenso que la semana pasada.
Pinchazos en el flanco derecho
Extrañas sensaciones después de varios días de convalecencia. Es cierto que la presencia de la piedra no se deja notar gracias a mi gusto recobrado por el rock-and roll que, ejecutado en solitario después de un paseo matinal alrededor de la piscina con la mente en blanco y contando pasos como un metrónomo, pues no me atrevo a salir de casa de buena mañana en ausencia de testigos, obliga a mi piedra a cambiar de posición eliminando algunos de los síntomas más llamativos. Sí eso es cierto, pero también lo es que he ido descubriendo pequeños puntos en el bíceps y en el tobillo de sangre coagulada que bien pudieran ser los vestigios cuasi invisibles de su ataque alevoso.
Urgencias, like a rolling stone
Me vuelve el recuerdo del CAP de Roses y de las urgencias del Josep Trueta en donde acabé hace ya casi dos años por la práctica poco cautelosa de los deportes de riesgo. Y es que el lunes por la noche, estando cerrado el CAP de Celrà, acabé en las urgencias de ese hospital. Una hora de espera, otra hora de pruebas y análisis y dos horas en camilla y camisón de apertura posterior, alineado en el pasillo esperando al diagnóstico y a las ordenes de la joven médico de guardia.
Instalaciones y performances
Las balas de heno siempre me han llamado la atención; pero es que este verano me están volviendo majara. En mis paseos mañaneros busco las zonas más planas posibles a fin de reservar mis fuerzas y resulta que, así, paso por delante de muchos campos recientemente cosechados y con los rollos de la paja dispuestos en figuras muy raras y llamativas. Las hay de muy diversas formas y con más o menos más elementos pero el secreto artístico está en su distribución.