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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
La cerbatana y el dardo envenenado
Pretextando excesivo calor no he salido de casa ni para la «obligatoria» caminata diaria de un infartado. Estoy encerrado y no hago más que elucubrar sobre las posibilidades de pasar este mes con una cierta garantía de supervivencia. Tengo que saber cómo defenderme y cómo atacar, en caso necesario, para abrirme paso hacia el vehículo de huida que tengo preparado con el depósito lleno y las laves puestas.
Una cita indirecta de Rilke y las cadenas de la autoría
Rainer Maria Rilke pasó unos meses en España entre los años 1912 y 1913. Visitó Toledo, Sevilla y finalmente Ronda, desde donde escribió unas «Cartas y Poemas» que ahora edita Pre-Textos junto con la Real Maestranza de Caballería de Ronda bajo el título de «En Ronda». Cualquiera interesado en el proceso creativo el autor de las «Elegías del Duino» aprovechará su experiencia interior en un momento importante de su vida, la crisis de los cuarenta, y la lectura del texto le deparará alguna sorpresa en relación a su poesía.
Inazio gure patro aundía
Esta mañana me he levantado una hora antes pretextando el calor para no alarmar a nadie y he salido de casa a explorar otros itinerarios y con el himno de San Ignacio en la cabeza. Ahora que hay un nuevo Papa de militancia jesuítica ese himno casi parece un canto revolucionario especialmente cuando se entona en euskera y cuando por lo tanto, como es mi caso, puedo prescindir del contenido literario o programático y quedarme con la música. Escuchen esta marcha, que pueden encontrar aquí en castellano mientras procuran acompasarla a la música: > Inazio gure patroi handia Jesusen konpainia fundatu eta duzu armatu ez da ez etsairik jarriko zaizunik inolaz aurrean gaurko egunean nahiz betor Luzifer deabrua utzirik infernua!
Pero... es que no son solo los ruidos
Los ruidos del martillo pilón me asustan tal como ya dije; pero es que ahora mis temores no vienen solo de los ruidos de esa herramienta. Hay otros ruidos y otras cosas muy raras que no puedo ignorar amparado en mi presunta paranoia. Están también los grupos de ciclistas que pasan despacio de frente al sentido de mi paseo matinal y van charlando en una voz demasiado alta y en un idioma que desconozco aunque suena eslavo.
Y vendrán sospechosos ruidos
Después de bastantes años hemos conseguido una especie de paz espiritual libre de ruidos molestos. El aire acondicionado nuevo apenas si susurra. La limpieza de la piscina es solo un sustito intempestivo que siempre acaba en una sonrisa, el futbolín de Can Quel parecería haber desaparecido y las campanas de la Iglesia, o bien no las oigo pues duermo como un lirón, o el Ayuntamiento nos perdona el sueño de 12 a 7.


