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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Acabo de pasar casi una semana en LA (Getxo) y la presencia del mar, las fiestas locales del fin del verano y la exploración de las novedades de la vecina Bilbao me han tenido muy atareado. Sin embargo los paseos me han traído como siempre muchos pensamientos que me llenan de estupor y dan una aparente sabiduría. Traté de recuperar la memoria de nuestro primer hogar, bien efímero por cierto, pero el recuerdo de la bajada cada mañana desde nuestra casa a las faldas de Santuchu hasta el minibus de la estación de Atxuri, persiste siempre en mi memoria como el comienzo de un día que me retendría en la Universidad de Deusto en un primer trabajo como editor de aquel estudio sobre la riqueza nacional de España que me entretuvo hasta que, por fin,llegó el momento loco de ir a la tierra prometida.
Jihad vs Mcmundo
Hace muy pocos días el periódco el Pais se hizo eco del libro de Bejamin Barber del año 1995 y lo hizo para hacernos sentir que no estamos en el mejor de los mundos posibles. Quisiera en este minipost hacer un par de comentarios brevísimos fuera de contexto y posiblemente irrelevantes pero que quiero escupir cuanto antes. Este artículo formó parte de una lectura interesante de El Correo de las Indias y yo solo pretendo aquí extender un poco su comentario.
Javier despeñado
Y la separación, y eventualmente el odio, se fueron alimentando de pequeños acontecimientos que les separaba cada año un poco más. Las lecturas generales, distintas de las académicas, se fueron haciendo cada día más diversas. Ramón se inclinaba cada día más y más hacia la ficción española en la que creía ver algunas figuras un tanto ya señeras unas como prometedoras otras que devoraba con deleita como quien trata de enterarse de las cualidades del competidor para emularle con ventaja.
Los sueños no tienen dueño
Uno no es dueño de sus sueños aunque a veces lo contrario sí que es cierto y uno depende en su actividad o en la imagen de sí mismo, de esos sus sueños. Por otro lado toda creación industrial o artística (ya se trate de una medicina o de un libro de poemas o un cuadro) sí que nace del sueño de una mente alerta o de un subconsciente en ebullición y, en un régimen económico en el que los derechos de propiedad intelectual estén vigentes, esos productos del sueño pueden tener dueño. Una empresa farmacéutica puede patentar una medicina concebida en su laboratorio y evitar así, al menos durante un cierto número de años, la competencia de forma que podríamos decir que es la dueña de esa medicina.
Ramón decide aprender Euskera
Ramón y Javier compartían una especie de orgullo por su ascendencia. En el caso de Javier esa ascendencia estaba compuesta por gente de prosapia intelectual que de una manera o de otra aparecen en cualquier crónica de la forma en que España había ido mimetizando las aportaciones culturales y científicas europeas desde principios del siglo XX. Este orgullo digamos cultural surgía a menudo como argumento final en cualquier discusión sobre puntos concretos que ponían en juego su carrera académica.
Dos ideas complementarias
Un verano caluroso, denso en momentos seniles y desenganchado del ordenador(no estoy seguro si voluntaria o involuntariamente) me ha hecho consciente del lío en el que se encuentra el mundo. El independentismo catalán me rodeaba en el Empordà y, en cierto sentido, me sonaba como un carillón que repetía el tono de las campanadas aunque cada quince minutos sonara de manera diferente añadiendo o eliminando una campanada o anunciando que nos iba a relatar algo indiscutible. Su consideración por mi parte y por parte de mis amigos me llevaba a ir acumulando trozos de relato extraño y seguramente peligroso.
Bygones are bygones
Un día ya lejano me encontré preguntándome qué ideas en Economía eran realmente una aportación al conocimiento. Y para mi sorpresa solo di con dos: el coste de oportunidad y el coste fijo. Ambas nociones parecen sencillas, pero encierran su complejidad intelectual para comprender esto hay que alejarse un poco de las explicaciones convencionales.
Veranos
No todos los veranos son iguales, incluso cuando transcurren en el mismo lugar, quizá porque nosotros no somos los mismos ni un breve espacio de tiempo. Desde que venimos a Foixà como jubilados en julio y agosto yo he seguido año tras año una misma rutina consistente en venir a mediados de julio con una maleta llena de esos libros que en el momento me parece que son los que me toca leer, sea porque contienen obras literarias con las que no he tenido tiempo de meterme en serio, sea porque se trata de ideas de teoría económica enviadas por amigos en activo y que me gustaría degustar, o sea porque son best sellers que solo cuando dispongo de mucho tiempo estoy dispuesto a hojear, bien para disfrutar, bien para tirar a la basura. A pesar que mi actitud es más bien pasiva y mi intención es disfrutar de lo que otros han escrito, hasta este verano me las he arreglado para mantener el blog activo e incluso a atreverme con pequeños relatos de ficción como aquellos que escribí sobre mis bañadores pasados de moda, sobre la aparente persecución de la que fui objeto por parte de la marca de automóviles Skoda o sobre la residencia canina Herr Kan.