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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Hace unos días recordaba el posible abandono al que me había llevado mi cambio en la elección de mi futuro en momentos importantes de mi vida y lo adornaba con un verso de un poema en alemán en el que decía sentirme como una piedra en la calle: verlassen. Coincide este pensamiento de abandono con mi aburrimiento durante unos cuantos días que paso solo en mi casa y en los que lleno mi tiempo libre paseando por lugares pocos frecuentados por mí. Y este divagar me lleva a pensar sobre aspectos de mi quehacer diario tratando de no dejarme llevar por razonamientos conocidos que a lo largo de mi vida he ido acumulando a partir de los escritos sobre el caminar de muchos y bien conocidos intelectuales.
¿Dueño de mi destino?
Repaso brevemente los dos últimos posts y caigo en la cuenta de que lo que parece no es lo real. En efecto, contrariamente a lo que parece ocurrir en el recuento de mis decisiones de cada tramo de mi vida académica, lo que es la verdad sin duda es que yo he seguido destinos que no eran los míos en realidad. En nuestra estancia en Colorado a cuya universidad en Boulder yo había acudido siguiendo mi vocación que parecía cercana al planteamiento de Boulding como economista de los que luego se llamaron institucionalistas, no ocurrió nada de lo esperado y yo me incliné a seguir las enseñanzas y recomendaciones prestadas por profesores jóvenes que, aunque no «sabias» cultivaban la teoría económica respetada por los profesionales del momento.
El segundo tramo de mi carrera académica
Con nuestra llegada a Madrid comenzó el segundo tramo de mi carrera académica. Continué con mis intentos de publicación de buenos artículos de teoría económica así como de libros de cierta calidad a efectos de la enseñanza. Pero poco a poco estos esfuerzos se fueron complementando con una inesperada pluralidad de oficios en la que se mezclaban no solo la nuevamente recuperada enseñanza, sino además las visitas a centros extranjeros y,lo más inesperado, la coexistencia de distintos orígenes de rentas, desde la académica a la proveniente de la empresa privada.
El primer tramo de mi carrera académica
Al poco tiempo de casarnos decidimos largarnos a los USA a fin de intentar hacerme con un doctorado en la Universidad de Colorado en Boulder en donde ejercía Keneth Boulding, el perfecto maestro para mí según un alumno suyo que fue el responsable de mi deseo de estudiar Economía al más alto nivel. Como siempre en mi vida comencé con gran energía los cursos comunes en los que obtuve muy buenos resultados lo que me permitió dedicarme de lleno al trabajo en una tesis doctoral que se permitía entrar en la metodología del desequilibrio, la adecuada para estudiar de verdad los problemas monetarios y financieros, según uno de los profesores que más me ayudó a creer en mi mismo. Fueron unos años estupendos tanto por los avances intelectuales como por el descubrimiento de la forma de vida americana en un momento de auge de las ideas propias de aquellos años en cuyos veranos los sesentayochistas de San Francisco se trasladaban a Boulder.
Menudencias 3, Una no pequeña
Me comentan que no está clara la diferencia ente pequeñeces y menudencias. Si bien podríamos decir que todas las pequeñeces son menudencias, parece que no todas las menudencias habrían de ser pequeñeces y es cierto, pues hay menudencias que no son pequeñas y que pueden llegar ser de importancia. Ahora les pongo un ejemplo de menudencia no pequeña.
Mis años iniciales
Del año en que nací hasta el año en que me casé fue una temporada fácil que me malcrió, por así decirlo. Comencé pronto a recibir clases particulares en casa con una gran profesora cuyas enseñanzas me permitieron sobresalir el primer año que acudí al colegio, más tarde que los de mi edad, que habían entrado uno o dos años antes. Estas clases eran intensas pero cortas en tiempo, lo que me permitía acudir al vecino parque a jugar con unas chicas algo mayores que yo y muy guapas que me adoptaron y me enseñaron muchas cosas como, por ejemplo, a jugar al pañuelito, juego éste que se me daba muy bien pues siempre he sido muy veloz.
Menudencias 1, ¿Quieres que nos veamos?
La serie Pequeñeces que he empezado a crear contando historietitas de mi vida infantil y juvenil no me parece adecuada para dejar constancia de ideas raras que me pasan por la cabeza en mi vida diaria actual y que se evaporarán a no ser que deje constancia de ellas. Para este fin voy a comenzar otra serie que titularé Menudencias . A continuación transcribo la primera.
