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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
En aquella época llamábamos «puente levadizo» a lo que hoy se llama simplemente puente de Deusto. Hoy en día se atraviesa casi sin tener conciencia de que por debajo pasa la ría en su camino hacia el mar; pero hace unos 60 años no podíamos dejar de sentir esa función de la que se desprendía su nombre. Unía las dos márgenes del río.
Pequeñeces 1. El meñique
Intentar escribir mi gran obra póstuma puede no ser una gran idea. Sobretodo si pretendo caer en la autobiografía ya que esta no daría mucho de sí a no ser que me invente muchos acontecimientos. Es lo que pretendo hacer, pero mientras mis pretensiones consiguen hacerse realidad, tengo que encontrar una forma de disponer de las ocurrencias que me vienen a la mente.
Una tarde de lluvia en Foixà
Siempre llega el final de cualquier cosa y no digamos de un viaje o una estancia fuera del domicilio familiar. Pero no siempre llega de una forma como oficial, acompañada de lluvia y una bajada de temperatura tal como ha sido el caso esta vez en Foixà. Si en general este pueblo ampurdanés es silencioso, especialmente alrededor de la Iglesia, un día de esos del final de la primavera no hay nadie por la calle y el sonido de los pájaros se ahoga por los golpecitos sobre los adoquines de las gotas de lluvia.
Foixà
Hace cuatro días viajamos desde Madrid a Girona pronto por la mañana desde la estación de Atocha de Madrid. Hace más de un año que no había sido testigo de una multitud tan heterogénea en medio de la que me siento, sin duda, un desconocido. Mientras esperamos a que el tren comience a rodar pienso, como en un no-where en el que dejar flotar mi no-body, me gustaría hacerme con una cabina reservada en un Talgo para ir y venir desde donde sea a donde fuera durante días.
Iparralde
Pienso que el último post, el titulado Nobody Nowhere , necesita o merece otro complementario que lo matice. Lo he denominado Iparralde por razones que explicaré a continuación dejando para el final las matizaciones a la idea apuntada en ese post anterior. Comenzaré por lo tanto por explicar el título del presente post.
Nobody-Nowhere
Como reacción al contenido del post acerca de mi futuro inmediato me ha venido a la mente la conveniencia de que me aísle a fin de poder concentrarme en esa posible obra final o quizá póstuma. No puedo permitirme el distraerme con contactos frecuentes con viejos amigos y esto, muy posiblemente, exigirá mi residencia en un lugar poco conocido lejos del bullicio. En palabras ya utilizadas hace tiempo al escribir sobre Trieste debería llegar a ser nobody nowhere Esta exigencia me ha retrotraído a una experiencia no tan lejana que me lleva a pensar que quizá no es tan difícil satisfacerla.
Modelando el futuro
Desde que hace dos meses cumplí mi 77 aniversario he creído que no tengo más remedio que orientar mi incierto futuro. Por un lado no parece que vaya a ser muy largo; pero, por otro lado, no tengo porqué pensar que se cumpla en un abrir y cerrar de ojos. Cabe pues una breve disquisición sobre cómo utilizar mi tiempo de retirado de todo que sigue disfrutando de la lectura.
Hacia la última etapa de mi vida
Las pasadas elecciones para la Asamblea de la Comunidad de Madrid me han descubierto mi falta de interés por la política y, al mismo tiempo, me han llevado a tomar la decisión de definir con cuidado mis intereses en esta última etapa de mi vida y a precisar las correspondientes actividades que los sostengan. De todo esto escribiré en un futuro inmediato; pero, de momento, comenzaré por recordarme al mismo tiempo mis pasados intereses políticos. Lo más cerca que he llegado a estar de la política fue en los tiempos del comunitarismo, arrastrando una pizca de la lucha de clases pasada por la China de Mao y coqueteando con los kibutz, las comunas y otras ideas propias del 68.