@graneles@graneles.urrutiaelejalde.org
Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Mientras voy perfilando todas las ideas necesarias para ejecutar el robo de un cuadro de calidad y, a la vez, sigo con atención los pasos de la correspondiente agencia inmobiliaria para vender mi vivienda a mi estilo de Doctor Velasco, pienso que no es la primera vez que me he visto frente a una decisión de las que pueden cambiar la vida de uno. Nunca sin embargo ha sido como en esta ocasión en la que el cambio sería radical y no dependería sólo de mí. Mi vida ha estado llena de cambios radicales.
Perfilando el robo
Sí, se puede vivir en Lavapiés y, además, pienso que me resultaría agradable vivir en ese barrio tan único. Además es el barrio de Marian y ella disfrutaría en él por la cercanía de sus padres, o a pesar de esa cercanía que, sin duda, le impondría algunas obligaciones adicionales. Mi problema ahora ya no es el de desaparecer de nuestra vivienda actual a fin de facilitar ese robo fundamental; sino más bien el de llevarlo a cabo con inteligencia e integrarlo en nuestra posible vida apacible de funcionarios de educación.
¿Se puede vivir en Lavapiés?
A pesar de llevar mucho tiempo en Madrid, no puedo presumir de conocer bien la ciudad. Lavapiés es un buen ejemplo. Está en el sur y yo viví y fui al colegio muy al norte así que, como luego fui a la UAB, resultó que el sur de la capital era un lugar extraño para mí (a pesar del Rastro) y siguió siéndolo hasta que volví de Londres donde fui después de acabar la carrera y a fin de hacer ese doctorado que uno de mis profesores me recomendó encarecidamente.
¿Bajos y entresuelos?
Parecería que la realización de mi plan habría de llevar bastante tiempo y, mientras no nos hacíamos ricos con la exhibición del resultado de ese robo, los sueldos de Marian y yo, aun sumados, resultaban cada vez más insuficientes para de nuestro estilo de vida. En consecuencia buscábamos una nueva vivienda mucho menos rutilante que la mía en Doctor Velasco y esa búsqueda nos llevaba a pasearnos por Madrid fijándonos especialmente en los bajos y los entresuelos. ¿Por qué bajos y entresuelos?
Serenidad aparente
Nos convertimos en una perfecta pareja burguesa. Ambos en el mundo de la educación. Ella seguía en la educación infantil y, como tal, seguía llevando a sus alumnos de vez en cuando al Prado-Educación y aprovechaba ese momento, pienso, para pensar por su cuenta sobre cómo robar («hacer público» se había acostumbrado a decir) un cuadro.
Jaleo
Nuestra despedida no fue muy animada cuando le expliqué a ella, Marian, algunos detalles que yo había elaborado a fin de cumplir con mi compromiso con Ramón. Ella me hizo ver, entre otras pegas, que nada ilegal iba a contar con su sonrisa. Así que decidimos dejar la posible discusión de los detalles de la operación del robo para más adelante, en la esperanza por mi parte de que su sutil oposición se debiera al deseo de no abandonar nuestra feliz semisiesta casi diaria.
Primera discusión
Por alguna razón desconocida el otoño se alargaba mucho este año y lo hacía de forma preciosa con la luz intensa de las mañanas y el alargamiento de las tardes hasta que llegaba una oscuridad que se me antojaba más transparente que otros años. La vida de Marian y la mía entraron en una envidiable placidez con reencuentros diarios en la hora de la siesta cuando nos encontrábamos en mi entresuelo o en mi bajo y charlábamos cariñosamente intercambiando proyectos de vida conjunta sin exigencia alguna de ir tomando decisiones. Creo que ambos éramos conscientes de que yo tenía que cumplir con mi parte del trato con Ramón, pero ni ella ni yo parecíamos decididos a romper la calma.
Dudas
Estamos donde estábamos. Ramón sigue trabajando en la parte de educación del Museo del Prado y yo continúo trabajando como profesor de filosofía en esa universidad casi desconocida del sur de Madrid que ahora no me resulta tan lejana ya que, desde mi nueva morada, no tardo nada en coger un tren en la estación del sur y llegar a un pueblo grande, aunque no lo suficiente como para mudarme a él. Y, además, en estos momentos nada podría mejorar mi estilo de vida con Marian tan próxima en un entresuelo con buenas vistas a los tobillos femeninos.