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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Me escribe una amiga querida para decirme que, a pesar de mis consejos, no encuentra posibilidades de transgredir. Se lo aconsejaba como una de las maneras de no envejecer una vez el tiempo te ha liberado de las obligaciones profesionales y no sabes muy bien cómo y por donde comenzar una nueva vida. Esto que le pasa a mi amiga me pasó a mí después de aquellos primeros años en los que me empeñé en cometer una ilegalidad al día tal como conté en Faroladas.
Virus y palabras
Desde el último post he sido un ser sufriente aquejado de un virus no identificado que me ha tenido en cama, hecho un trapo y sin saber si era gripe, un simple catarro o, simplemente, el fin. Un virus que se agarra en Pamplona no es cualquier cosa, pero no me di cuenta de su origen foral y traté de luchar contra él, un error que pagué caro pues, además de ser derrotado, alargué inútilmente la lucha. O quizá, pienso ahora, la lucha no fue inútil pues en medio de la calentura uno descubre extrañas figuras del pensamiento muy parecidas a ideas descarriladas.
Jorge Nieto, unas palabras no solo de homenaje
Pues sí, como decía cogí el tren y no me ocupé para nada del discurso que al día siguiente, viernes, tenía que hacer en homenaje a Jorge Nieto. Llegó la hora y me levanté tembloroso con un papel que hace una eternidad había escrito y que leía procurando mezclar la primera persona, la segunda y la tercera siguiendo la pauta de la novelita que me leí durante el viaje. La cosa salió como salió y ahora le pongo un poco de orden para que Ana sepa como terminó el cuento.
Mañana... el tren
Por una razón o por otra llevo viajando un par de meses por esos mundos de Dios que ni están cerca ni tampoco lejos. No son viajes con glamour a lugares exóticos, sino de esos que se hacen en autobús en caso de que no haya tren o de que el automóvil no sea aconsejable debido al mal tiempo y al descenso pronunciado de la cota de nieve. Y estos viajes tampoco son iniciáticos ni representan un descubrimiento interesante.
Un par de lágrimas
Los años de plomo pasaron y llegó una época menos dura, pero tampoco idílica, allá por mediados de los noventa. La Ertzantza me llamó a su cuartel de María Díaz de Haro y me dijo que, aunque lo que ellos (no ellos sino «ellos») tenían de mí no era el resultado de un seguimiento sino mera información de medios públicos, les parecería prudente por mi parte no tener unas costumbres demasiado regulares. Más en concreto y puesto que en la época yo venía a Bilbao cada quince días por cuestiones de trabajo, me recomendaron no dormir en mi casa cada vez que viniera por aquí.
El esfuerzo y la Gracia
La tarde-noche del 27 acudimos al Teatro Real a contemplar una producción relativamente reciente de la ópera de Wagner [](http://www.teatro-real.com/es/espectaculos/1773) Tristán e Isolda), puesta en pie por la colaboración de gente muy importante en este mundo del teatro dramático musical. Conozco someramente la música de Wagner y sé como distinguirla de la de Verdi, ambos nacidos el mismo año hace un poco más de dos siglos, tal como quise sugerir indirectamente con ocasión del concierto de fin de año en el Euskalduna. Pero la sesión operística de hace dos días despertó en mí una de esas contradicciones que, me temo, no hay más remdio que acarrear.
On the road
Creo que la última vez que tomé un autobús interurbano fue hace unos cuarenta y pico años cuando viajaba de Pamplona a Bilbao en los permisos de los cuatro meses de prácticas de la mili universitaria. El pasado viernes era pues como una aventura el viaje de ida y vuelta a Vitoria desde Madrid. Comenzando por el aspecto psicodélico de la estación de la Avenida de América en Madrid, toda subterránea y con un ascensor, completamente lleno por una familia numerosa que se muda a Bilbao con todas sus pertenencias y que te baja directamente al -3 y a partir de ahí te las arreglas como puedes para acceder a las plantas -2 o -1, todo el resto del viaje fue una fiesta de sorpresas y un reducto de paz en el que leer periódicos, novelas o ensayos con los que había cargado mi cartera para no tener que limitar mi elección a unos pocos apuntes.
LXXVII, Garicano en la Fundación del Pino
El lunes pasado Luis Garicano Gabilondo presentó su libro El dilema de España en la Fundación Rafael del Pino en una especie de coloquio con Javier Díaz Jiménez quien elegantemente supo mantenerse en segundo plano y dar pie al autor para que presentara las principales ideas del libro ante una audiencia de edad demasiado alta, a la que yo contribuía, me temo, de manera significativa. Ni que decir tiene que compré el libro porque me interesa mucho poder enterarme de cómo Garicano pone juntas muchas de esas sus ideas que llevan tiempo enriqueciéndonos desde distintos medios, que van desde Journals prestigiosos (que conforman un C.V. envidiable) a distintos medios de difusión.