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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
El relato simple de lo que me ocurrió durante la prepandemia que acabo de llevar a cabo puede entenderse como el final de mi obra póstuma que alcanza su cenit cuando ya semicurado de lo que se diagnosticó como vértigo entré en un mundo extraño del que estoy a punto de salir. No se muy bien lo que he hecho durante estos casi dos años más allá del intento de contarme mi vida en los años que he pasado en Madrid. Si bien muchas de la entradas hacen referencia a acontecimientos de esa época que ocurrieron en Bilbao o en el Empordà la mayoría tuvieron ligar en ese Madrid en el que seguimos viviendo gran aparte del año y en donde están instalados nuestros hijos que viven por su cuenta, ya casados, y en donde podemos disfrutar de los nietos.
Y los años fueron pasando V, Precovid y Covid
Todo se presentaba como el alcance de una amable senectud adelantada que no podía desdeñar sino más bien disfrutar. Sin embargo existía un cierto engorro en mis paseos diarios que no sabía diagnosticar. Se trataba de que comenzaron a ocurrirme unos tropiezos al caminar que, poco a poco, dejaron de ser livianos y pasaron a terminar conmigo en el suelo con suaves, o no tan suaves, golpes en el rostro que, en todo caso, no me hacían perder el sentido, hasta que un día, entrando en El Corte Inglés de AZCA caí al suelo de manera totalmente inconsciente.
Y los años fueron pasando IV, Mi aburguesada vida social
Hasta este momento, mi vida personal así como la vida que vivíamos en la familia, no eran, ni la una ni la otra, nada heroicas, pero respondían todavía a una cierta sentida obligación de colaborar con los menos afortunados en la conformación de un mundo igualitario y justo, incluido mi periodo bancario. Es después del infarto que nuestra vida social torna hacia el aburguesamiento... Los amigos lejanos a mis actividades académicas se convirtieron en contactos mucho más cercanos y, quizá por una cierta cuestión de edad, en compañeros de un ocio agradable sin ser especialmente lujoso y, más bien, cercano al disfrute del arte en general, siempre en el centro de nuestras conversaciones a menudo relacionadas con comidas o cenas posteriores al disfrute de uno u otro arte.
Y los años fueron pasando III, ¿Bilbao a lo lejos o de cerca?
Otras instituciones parecieron querer apoyarme o aceptar mi solicitud de apoyo, de forma que, como continuación al post anterior, deseo reseñar mi reacción a estos apoyos. Comenzaré por la Fundación Comercial de Deusto. A pesar de que yo me había formado en Derecho y Empresariales en esa institución, sentía y siento muy poca apreciación hacia ella y nunca llegué a compartir sus finalidades en relación con la colocación de los licenciados en empresas importantes de los alrededores.
Y los años fueron pasando II, El eco de Bilbao
A medida que la cara de mi cardiólogo iba tornándose más sonriente, más tranquilo me sentía yo y también menos inclinado a perseguir ese granel que me había acompañado durante años en la esperanza de que de él surgiera algo selecto. La alegría de seguir viviendo me ayudaba a disfrutar de la vida cotidiana y de aquellos amigos que la conformaban. Respecto a éstos amigos deseo mencionar explícitamente la recuperación sorprendente de unos antiguos alumnos de la Facultad de Económicas de Bilbao con los que ya había establecido un cierto contacto durante mi época de profesor y Decano de ese centro.
Y los años fueron pasando I, Dispersión
El infarto cambió mi vida. No se muy bien cómo, pero no se podrá escribir mi obra póstuma sin hacerme una idea de ese cambio desde el 2011 hasta la siguiente estancia en el hospital hace unos cuatro años. Se había acabado ya el psicoanálisis, la FUE se fue convirtiendo en la sede de unas tertulias interesantes pero no obligatorias y la Carlos III ya no representaba nada para mi aunque seguía asistiendo, a invitación del Rector, a los actos obligados del curso correspondiente.
Segundo Decenio VIII, El Infarto
En cierto sentido la aventura del Expalador de Neutrones me hizo vislumbrar una forma de vida, estilo bussineslike, que nunca me había interesado en sí misma pero que después de fracasar en ella comenzó a interesarme como posible actividad selectiva aunque no parezca tenga nada de granel. Y esta evidencia de que puede haber otra vida diferente de la que yo había vivido influyó en el resto de mi vida. Pero no fue determinante pues ocurrió algo que lo condicionó todo.
Segundo Decenio VII, El Espalador
Este segundo decenio es el origen de una nueva vida. No solo el juicio al que fui sometido me sujetó fuerte sino que, además, los siete años de psicoanálisis, de los que ya he hablado, y el inicio de un cierto relato nuevo significaron el alumbramiento de una nueva vida fuera ya de de condicionantes juveniles o, en todo caso, anteriores a estos dos decenios pasados en Madrid. Todavía en el primer decenio comenzó mi experiencia catalana.